lunes, 11 de julio de 2016

A mi padre


estado: catarsis 

suena en el soundtrack de mi vida: Los Punsetes - Maricas


Toda mi adolescencia tuve un malestar. Algo no estaba bien. Sentía que lo que pasaba en casa no era normal. ¿No te acuerdas? Por las noches cuando llegabas a casa, todo estaba mal. Le gritabas a mi madre, la mandabas a tomar por el culo y nada de lo que había en casa era de tu agrado. Te encantaba humillarla, desacreditarla y despreciarla. Crees que no me daba cuenta. Era difícil no verlo. Ella aguantaba y mi hermano aprendía cómo un macho debía tratar a una mujer. Hoy me doy cuenta que era violencia de género. Para ser concretos violencia psicológica. Sí, eres un maltratador. Un machista. No sabes afrontar tus conflictos emocionales. Y encima, te sentías en tu derecho como hombre/macho de hacerla sentir inferior. Esas cosas que tiene el patriarcado, que no nos hace ver lo que está mal. Parece que no aprendiste nada de tu pasado. O al contrario lo aprendiste de puta madre. Como tu padre maltrataba a tu madre. No quiero ni mencionar todo lo que sufrió mi abuela. Ahí estaban todos los tipos de violencia juntos. Los aprendiste muy bien, enhorabuena. Siempre me reprochas por qué no te quiero, por qué no te hablo, por qué ... todos esos porqués ahora tienen respuesta. No puedo aceptar a un maltratador. Por que además de hacerlo con mi madre lo hacías conmigo. Daba igual como me vistiera, siempre estaba mal para ti. La hippie, la mamarracha, la mal vestida. Te encantaba humillarme en público. O cuando te metías con el tipo de música que escuchaba. Para qué escuchas eso si ni siquiera lo entiendes. O cuando te dije que quería estudiar x y me dijiste que no, que para qué iba yo a estudiar eso si no me gustaba. ¿Cómo coño sabías tú lo que me gustaba o no? Ese tipo de frases que me acompañaron toda mi adolescencia. Todas esas estupideces que no venían a cuento. ¿Por qué? Por más que me lo expliques no quiero escucharte, todo lo que me puedas decir no te libra de tu culpa. A veces no tienes que ejercer violencia física para que duela. Estos golpes dolían. Mucho. Por suerte, mi autoestima era más fuerte que tú. El mejor día de nuestras vidas fue cuando te fuiste de casa. En ese momento no lo vimos así porque por supuesto nos acostumbramos a convivir contigo. Pero poco a poco nos fuimos dando cuenta que fue lo mejor que hiciste y te doy las gracias por que no sé si mi madre hubiera podido hacerlo sola, la tenías en la mierda, tocando fondo y era incapaz de ver lo evidente. Ahora se que esto se llama relaciones adictivas. Cuando una mujer aguanta por sus hijos y como también sufríamos violencia económica y patriarcal, porque hiciste que mi madre dejara de trabajar para "cuidarnos". Pero dirás ella eligió eso y vivía de puta madre sin trabajar y estar en la casa. Pues ese discurso es el que usan los machistas. Siento que te enteres por este medio, pero es así. 
¿Todo esto que te escribo no te convence? Pues, lo sigues haciendo. Y te doy ejemplos. Cada vez que abres la boca para decir algo destructivo de mi hermano, mi madre o de mí. Y encima se lo dices a otras personas. ¿Por qué sigues haciendo esto? ¿Qué ganas haciendo esto? Debes de sentir una satisfacción interna más grande y fuerte que tú, por que no tiene nada de normal eso de humillar y desacreditar a las personas. Y menos a tu "familia". Nunca lo entenderé. Pero lo mejor de todo es que no hay nada que entender. Antes le buscaba una explicación. Hoy ya no. Los maltratadores no se curan. No tienen solución. Es un ciclo que se repite una y otra vez. Con esto no pienses que te odio. Solo quería dejarte las cosas claras y si quieres hablar hablemos pero sin violencia. No estoy dispuesta a soportarla ni un segundo más.
Con los años me he dado cuenta que ese malestar era mi intolerancia al patriarcado. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario